domingo, 4 de octubre de 2026

LA FRONTERA DE CAYA

 

La frontera aduanera de Caya, situada junto al río Caya entre Badajoz y Elvas, fue el paso fronterizo terrestre más importante entre España y Portugal durante el siglo XX hasta su desmantelamiento definitivo con la llegada de la Europa sin fronteras. Durante siglos, el paso de Caya funcionó como punto clave de control fiscal y militar, marcado históricamente por el trasiego comercial y el constante contrabando entre ambos países. 
A mediados del siglo XX, desde la década de los 50 en adelante, las instalaciones se consolidaron con casetas de vigilancia, oficinas y controles estrictos de pasaportes y mercancías para los viajeros que se desplazaban al país vecino. 
Con la adhesión de España y Portugal a la Comunidad Económica Europea (actual Unión Europea) en 1986, comenzó una transformación profunda. Simbólicamente, en marzo de 1988 se realizaron actos de supresión y apertura de controles iniciales en la zona de Caya. 
Con la entrada en vigor del Acuerdo de Schengen y el mercado único europeo el 1 de enero de 1993, las garitas físicas de la aduana se desmantelaron progresivamente, acabando con las largas colas de vehículos y transformando la frontera en un espacio de libre circulación. 
El 4 de marzo de 1988 en Caya (Badajoz), Manuel Marín, Abel Matutes y António Cardoso e Cunha, miembros de la Comisión Europea, participan en un acto simbólico de supresión de la aduana hispano-portuguesa. 
En la actualidad el espacio de la antigua aduana española acoge hoy en día el Centro de Cooperación Policial Aduanera (CCPA) de Caya-Elvas, encargado de la seguridad transfronteriza bilateral, mientras que el lado portugués conserva vestigios y ruinas recordadas por los viajeros de aquella época. 
El recinto aduanero del paso de Caya acumula años de olvido y dejadez en alguna zonas y edificios que permanecen cerrados desde la desaparición, en 1988, de la frontera entre países de la Unión Europea. 
Pero el lugar nos queda en el recuerdo aquellas veces que pasamos por ella por ahí para comprar en el país vecino, aquel café que comprábamos en la tienda de Batata, aquel tabaco luso como el Portugués Suave, el 20-20-20, el SG, el Sagres o el Kentucky, aquellas toallas, aquellas cubertería y un largo etcétera. 
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Varias imágenes de ella

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AQUELLA PLAYA DE AMIGOS DEL GUADIANA

 

Aquella Playa de Amigos del Guadiana que disfrutamos fue una entrañable playa fluvial que ya no existe en la actualidad, pero que forma parte fundamental de la memoria histórica y del corazón de los pacenses. Fue inaugurada en 1950 en la margen derecha del río Guadiana, fue el epicentro del ocio estival en la ciudad durante los años 50, 60 y principios de los 70. 
Para disfrutar de ella plenamente se requería ser socio del club, aunque una gran mayoría pasaban en barca desde la otra orilla o bien a nado desde el Embarcadero. Su recinto contaba con instalaciones avanzadas para la época, tales como un largo trampolín, zonas de balancines, servicio de socorristas y salvamento, además de un concurrido chiringuito famoso por su olor a sardinas asadas, regentado por Gabriel hijo, del Restaurante Los Gabrieles. 
Había días señalados como el 18 de julio (un gran día por ser el de mi nacimiento) o el día de Santa María de agosto se convertía en una pista de baile con orquestas y actuaciones en directo, tales Montecarlo o Ángel de España, al cual en ese marco, junto al río, le nombraron "Cancionero del Guadiana", entre otros.  
La playa dejó de funcionar hacia 1975 debido al progresivo deterioro de las condiciones y la calidad del agua del río Guadiana, sumado a la apertura de nuevas alternativas de ocio como piscinas municipales. 
Hoy en día, la zona forma parte de los parques fluviales y paseos de la ribera, pero sigue siendo rememorada con nostalgia por todos los pacenses. 
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Varias imágenes para el recuerdo
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