La antigua Prisión Preventiva y Correccional de Badajoz, se encontraba situada en pleno centro de la capital, comenzó a funcionar en 1958 sobre el antiguo baluarte militar conocido como el Fuerte de Pardaleras (del siglo XVIII).
La arquitectura de la cárcel respondía al modelo penitenciario de rotonda (o torre central) y naves radiales inspirado en el tipo de arquitectura carcelaria panóptico del abogado inglés Jeremías Bentham, una prisión circular, sin rincones, en la que el carcelero se situa en su centro y desde ahí controla a toda la población reclusa, irradiando su vigilancia.
Entre 1970 y 1979 fue el destino obligado de más de mil seres humanos con carácter afectivo ajeno al exclusivamente heterosexual.
El 24 de julio de 1978 una parte de los presos tan solo 27 de los 98 que componen la población reclusa, inician un motín. Los internos, comienzan a amontonar colchonetas y mantas a lo largo de los pasillos y le prenden fuego.
El incendio salta a todas las dependencias de la cárcel y adquiere proporciones grandiosas cuando se propaga al taller, donde se apilan 24 toneladas de madera para parqué, que han sido elaboradas con el trabajo de los internos.
Los amotinados se hicieron con la enfermería, el economato y con todos los compartimentos de la prisión. Los reclusos se resistieron a que el fuego fuese apagado y cuando intentaron entrar bomberos y policía, fueron agredidos por los amotinados. Los reclusos rebeldes subidos a los tejados de la prisión comenzaron a arrojar tejas a los funcionarios de prisiones, bomberos y policía.
Dicho motín se mantuvo toda la madrugada, a las tres de la mañana los amotinados bajaron desde el tejado hasta el patio, algunos ya presentaban síntomas de embriaguez, pero no fueron controlados hasta las diez de la mañana cuando la policía pudo hacerse cargo de la situación usando bengalas, balas de goma y gases de lacrimógenos. Los destrozos causados se valoraron en 43 millones de las antiguas pesetas.
La prisión quedó casi totalmente destruida pero, sorprendentemente, ni el altar de la capilla ni las imágenes religiosas sufrieron el menor daño.
En 1983 quedó abandonado tras comenzar a funcionar el nuevo centro penitenciario (junto a la carretera de Olivenza). En mayo de 1995 este edificio volvió a abrir sus puertas pero esta vez totalmente remodelado, conservando el edifico central para convertirse en el MEIAC (Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo).
Varias imágenes de la prisión
Fotos cedidas por Pedro Castellanos
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Fotos cedidas por Manuel Sordo Osuna
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Fotos recogidas del Grupo de Pecalmo
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